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Al azar

gorky

Tenía tan prietos los labios que casi no se le veían, sus ojos desencajados miraban tristes hacia adelante con expresión de fatalidad, pero parecía ciega. Aunque no podía decirse que fuese fea, percibíase claramente en ella una tensión que la desfiguraba como si estirase todo su cuerpo y le contrajese el rostro hasta causarle dolor.

Máximo Gorky, Por el mundo 

Ngũgĩ wa Thiong’o

Un hombre que intente cumplir con su deber puede estar seguro de que le lloverán las críticas desde ambos lados, agravadas por el hecho de que seguramente cometerá errores. Pero al mismo tiempo se nos presenta una magnífica oportunidad. La mayoría de los futuros líderes del país pasan hoy por nuestras manos.

Ngũgĩ wa Thiong’o, En la casa del intérprete

cicerón

Cuando comenzaba yo a escribir cosas de más entidad y sustancia que las que he publicado hasta ahora, tu voluntad me apartó de este camino. Estábamos juntos en la biblioteca del Tusculano registrando cada cual de nosotros los volúmenes que para su estudio necesitaba, y tropezaste con los Tópicos de Aristóteles, explicados en muchos libros. Te llamó la atención el título, y me pediste la explicación del libro, y habiéndote dicho yo que allí se explicaba el modo de hallar argumentos según el método inventado por Aristóteles, me diste, a entender modestamente, como sueles, pero de manera que bien se conocía tu ardiente deseo, que te enseñase aquel método. Yo, no por esquivar el trabajo, sino por interés tuyo, te aconsejé que los leyeses por ti mismo o que aprendieses el método con algún doctísimo retórico. Una y otra cosa has intentado, según me dices; pero la oscuridad de los libros te ha hecho desistir, y el retórico ha contestado que él ignoraba los preceptos de Aristóteles; y no es maravilla que un retórico desconozca a un filósofo, a quien muy pocos de los mismos filósofos estudian.

Cicerón, Tópicos a Cayo Trebacio

shahriar-mandanipour

Antes de empezar a golpear cabezas, los puños se elevan hacia el cielo, pero no se produce ningún milagro. Tal vez se deba a esos puños que jamás haya descendido un milagro del sagrado cielo de Irán. Desde hace ciento un años —cuando la primera revolución por la democracia triunfó en Irán—, puños similares se han alzado al cielo del país con el mayor número de santones, con más plegarias, lágrimas y lamentaciones religiosas; y creo que en la actualidad la mayor cantidad de ruegos a Dios para que acelere la llegada del día de la resurrección procede de Irán.

Shahriyar Mandanipour, Una historia iraní de amor y censura

belli

¿Yo papa? ¿Papa yo? ¡No soy tan necio! ¿No sabes que es mejor ser zapatero? Quiero vivir a mi manera, hermano, y no como me mande el mundo entero.

Giuseppe Gioachino Belli, Sonetos 

bioy casares

Toda máquina está en proceso de extinción.

Bioy Casares

aristóteles

Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita.

Aristóteles

Núñez_de_Arce

Don Juan, dócil al consejo que en el mal le precipita como el hombre que medita un crimen, esta perplejo bajo el ceñudo entrecejo rayos sus miradas son y con sorda agitación a largos pasos recorre de la maldecida torre al imponente salón.

Gaspar Núñez de Arce

robin-hood

-Amigo mío, voy a reunirme con mi dulce Mariana (decía Robin con un hilo de voz). Entiérrame donde caiga esta flecha.

Y con un gran esfuerzo, Robin tensó el arco y disparó su última flecha, Ésta salió a través de la ventana de la celda y fue a clavarse en el prado que rodeaba el monasterio. Johnny lloró horas y horas la muerte de su amigo. Después cavó la fosa en el lugar en el que había caído la flecha y lo enterró.

Anónimo, Robin Hood

murakami

Ella posó sus manos sobre mis hombros y se quedó mirándome fijamente. En el fondo de sus pupilas, un líquido negrísimo y espeso dibujaba una extraña espiral. Las pupilas permanecieron largo tiempo clavadas en mí. Después se puso de puntillas y acercó su mejilla a la mía. Fue un gesto tan cálido y dulce que mi corazón dejó de latir por un instante.

Haruki Murakami, Tokio Blues